Bienvenido entonces al análisis de este libro.
1-1.-Dios dice:
Hablo a todo el mundo. Constantemente. La cuestión no es a quién hablo, sino quién me escucha.
Ley #1-1 CCD1: DIOS TE HABLA DE MANERA CONSUETUDINARIA, PERO GENERALMENTE ESCUCHAMOS AL EGO REACTIVO QUE AL ESPÍRITU ALOJADO EN EL CORAZON.
Dios está constanmente, desde nuestro corazon, indicando la mejor respuestas a tu accionar. Generalmente tenemos nuestro subconsciente, lleno de los aprendizaje de esta vida, de caracterizaciones aprendido en sociedad. La forma de relacionarnos ocultando detalles "mal vistos", etc. Muchas veces, Dios nos alerta a través de la intuición, esa vocecita divina, de cuál paso es el que debemos de dar. De manera consuetudinaria reaccionamos al trajinar diario en vez de sopesarlo en la dualidad y decidirnos por el mejor camino, el del corazón en vez del camino del ego.
No oímos a Dios, cuando de ordinario nos habla, porque nos resuena "más lógico" reaccionar que analizar en la medida en que somos seres divinos, hijos de Dios, que almas que vagan por las infinidades del espacio.
Experiencia
#1: Sal una mañana y dile a Dios: Dios yo te escucho en esta mañana.
Veamos: no le digas, ni
es te voy a escuchar (el futuro no existe) ni quiero escucharte (porque
te dará solo el querer escuchar). Esto, lo del tiempo, será explicado con más
detalles adelante en otros capítulos. Ahora confórmate con estas dos consejas:
siempre ordena dulcemente en presente utilizando solo decisiones amorosas. En
pocas palabras: no quieras, decide u ordena.
Nota caligráfica: lo enunciado por Dios aparecerá constantemente en letras de color violeta.
El título de la publicación indica el volumen (1), el capítulo (-1) y el N° del párrafo (-1)
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