1-39.- En un principio
sólo había La Nada.
Neale le pregunta a Dios:
-Me he perdido de nuevo. ¿Tu experiencia de Ti mismo?
Y Dios contesta:
Sí
Permíteme que te lo explique de este modo:
En el principio, lo que Es era todo lo que había, y no había nada
más.
Pero Todo Lo Que Es no podía
conocerse a sí mismo, pues Todo Lo Que Es era todo lo que había, y no había nada
más. Así, Todo Lo Que Es... no era, ya que, en ausencia de cualquier
otra cosa, Todo Lo Que Es no es.
Este es el gran “Es - No Es” al que han aludido los místicos desde
el principio de los tiempos.
Ahora
bien, Todo Lo Que Es sabía que era todo lo que había; pero eso no era
suficiente, puesto que sólo podía conocer su total magnificencia conceptualmente,
no experiencialmente.
Sin embargo es la experiencia de sí mismo
lo que anhelaba, puesto que quería saber que le apetecía ser tan magnífico. Aun
así, eso era imposible, ya que el propio término magnífico es un término
relativo.
Todo Lo Que Es no podía saber que le apetecía ser magnífico a menos
que lo que no es lo descubriera. En ausencia de lo que no es, lo
que Es no es.
En la próxima entrega analizaré el Es-No Es.
Mi interpretación: Ahora voy con un poco de filosofía, y esta vez es con Martin Heidegger. Heidegger establecía una pregunta:
"¿Por qué hay SER y no, más bien, NADA?".
Realmente, se trata de una pregunta impactante, que allá por el año de 1979 en mi primer curso de filosofía en el Instituto Pedagógico de Caracas me ha dejado paralizado en "suspenso" ante su magnitud. ¿Cómo no me hice esa pregunta antes?
Bien pensado, es cierto: ¿Por qué hay un Universo, un mundo, un espacio y un tiempo lleno de galaxias, sistemas solares, estrellas, planetas; es decir, un ámbito lleno de cosas (o "entes", si se prefiere). ¿No sería más sencillo y lógico que no hubiera nada?
Cierto! Es mucho más lógico que no hubiera nada que estas cosas que vemos a diario, junto con las situaciones del alma y kinestésicas.
Pero esta vez yo lo cuento de la siguiente manera: No había nada,... absolutamente nada. Y en este momento inicial, la nada, que era lo que había tenía un dejo de esencia: la nada es nada. Pero por el hecho de ser nada, le coloco su nombre en mayúsculas:
La Nada es nada.
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Ahora analicemos esta circunstancia: 1) La Nada es el sujeto, 2) el "es", del verbo ser configura la esencia de La Nada y 3) el sustantivo: nada, que en verdad no es ningún sustantivo porque esta palabra indica sustancia (o de manera más critica substancia).
Por el hecho de ser, La Nada pudo darse cuenta de eso, de su esencia. Y al darse cuenta de que era pudo mirarse a sí mismo y observar sus posibilidades. Estas posibilidades tenían que ser infinitas, porque no podía ser cero. Y entre sus posibilidades infinitas se dió cuenta que, para darse cuenta de que no era nada, había que haber algo diferente a la nada, porque En ausencia de lo que no es, lo que Es no es. Es decir, se dió cuenta que para observarse como nada, había que haber algo que no fuera La Nada. Y ahi creo al Todo, o sea Todo lo que es.
Y en ese acto de creación solo podía establecer una sola afirmación, una única afirmación. ¿Y cuál es esa afirmación? "Yo Soy" ... o podría haber dicho "Yo soy La Nada", pero ninguna otra cosa aparte. Y esta afirmacion constituye el verbo indicado por el evangelio de San Juan: "en un principio fue el verbo."
Nota: sé que hay algunos errores de sintaxis pero espero en una próxima oportunidad aclararlos mejor y darles mayor sentido.