1-7.-Y Dios comenta:
¿Y eso por qué? Pues debido a lo que
son las palabras. Éstas son simplemente expresiones: ruidos que expresan
sentimientos, pensamientos y experiencia. Son símbolos. Signos. Insignias. No
son la verdad. No son el objeto real.
Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le
permite conocerlo. Sin embargo, hay algunas cosas que uno no puede
experimentar. Por eso os he dado otras herramientas de conocimiento: son los
llamados sentimientos; y también los pensamientos.
La suprema ironía del
asunto es que vosotros hayáis dado tanta importancia a la palabra de Dios, y
tan poca a la experiencia.
En efecto, dais tan poco
valor a la experiencia que, cuando vuestra experiencia de Dios difiere
de lo que habéis oído sobre Dios, automáticamente desecháis la experiencia y
os quedáis con las palabras, cuando debería ser precisamente lo contrario.
Experiencia: el rencor (bajo la forma de chisme) es uno de los procesos
mediante el cual, la palabra se convierte en poder destructivo. Es un
sentimiento del temor que separa parejas, amistades, familias, grupos
(especialmente el político). El rencor puede anidarse muy fácilmente en la
mujer más que en el hombre por lo
siguiente (ver vídeo en Youtube de Pilar Sordo, diferencia entre hombres y mujeres) porque a lo largo de la historia, el
hombre ha cazado y cultivado (por lo cual olvida rápidamente), mientras
que la mujer se ocupaba de guardar y mantener protegidos en el hogar caza y
semillas (por eso es que las mujeres utilizan carteras y son más acumuladoras
que el hombre: una mujer recuerda lo del mes o del año pasado como si fuera
ayer –y esto trae mucha discordia en las parejas-) (jejejeje, les ganamos una,
mientras vemos deportes en TV, ustedes rumian en la cocina. Ojo: esto es en
bromas, jejejeje!).
https://www.youtube.com/watch?v=dEpg_DbEvko.
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