1-43.- ¿Quién es Dios?
Neale responde:
-Creo que sí, realmente. Lo creas o no, lo has
ilustrado de una forma tan clara que creo que verdaderamente lo entiendo.
Y Dios sigue su relato:
-Voy a ir
más lejos. Esa nada que sostiene al todo es lo que algunas personas
llaman Dios. Pero eso tampoco resulta acertado, puesto que sugiere que existe
algo que Dios no es; a saber, todo lo
que no es “nada”. Pero Yo soy Todas las Cosas -visibles e invisibles-, de modo que esta
descripción de Mí como el Gran Invisible, la Nada, el No-Espacio, una
definición de Dios esencialmente mística, al modo oriental, no resulta más
acertada que la descripción esencialmente práctica, al modo occidental, de Dios
como todo lo visible. Quienes creen que Dios es Todo lo Que Es y Todo lo Que No
Es son quienes lo entienden correctamente.
Mi interpretación:
Veamos el párrafo
siguiente: Esa nada que sostiene al todo es lo que algunas
personas llaman Dios. Es decir, que el
fundamento de todo el universo es La Nada, entendiendo al universo no solamente este nivel material.
Que La Nada sigue siendo Nada, pero que en función de la esencia de esa Nada, se ha creado El Todo, este Todo dual.
Todo esto es Dios. Tanto La Nada que sostiene a El Todo, como El Todo. Entonces Dios es un nombre al estilo alias. Por lo tanto el nombre propio de Dios es La Nada que sostiene al Todo y tanto lo visible como lo invisible.
Pero hablarle a las personas de Dios con ese nombre nos desviaría de una atención preclara. Luego estimo que existen dos formas de verlo: la oriental como el gran invisible y la occidental como todo lo que es visible. Pero, luego dice: Quienes creen que Dios es Todo lo Que Es y Todo lo Que No Es son quienes lo entienden correctamente y de esta forma tomamos una concepción más concreta de quién es Dios.
Que La Nada sigue siendo Nada, pero que en función de la esencia de esa Nada, se ha creado El Todo, este Todo dual.
Todo esto es Dios. Tanto La Nada que sostiene a El Todo, como El Todo. Entonces Dios es un nombre al estilo alias. Por lo tanto el nombre propio de Dios es La Nada que sostiene al Todo y tanto lo visible como lo invisible.
Pero hablarle a las personas de Dios con ese nombre nos desviaría de una atención preclara. Luego estimo que existen dos formas de verlo: la oriental como el gran invisible y la occidental como todo lo que es visible. Pero, luego dice: Quienes creen que Dios es Todo lo Que Es y Todo lo Que No Es son quienes lo entienden correctamente y de esta forma tomamos una concepción más concreta de quién es Dios.
En este momento que escribo esto siento por esta esencia, del todo lo
que es y lo que no es, un grandísimo amor. Porque ha hecho todo esto con
una inconmensurable perfección y de una exquisita lógica, que no queda más que
estar maravillado... y eso es exactamente lo que quería esa Esencia que en un
principio era nada, develarse como el gran creador o la gran creadora de todo
esto.
Y me llama la atención y discrepo de la gente cuando
dice: "es que nadie es perfecto". Craso error, amigo lector o amiga lectora, porque somos
infinitamente perfectos. Solo que esta vez, esta creación de Dios, Dios
se consideró en sus fundamentos como un gran amor. Y luego para experimentarlo todo, supo que tenía que
ser en dualidad.
No es posible experimentarse de manera monoica, unicista e indivisa. Ya al transformarse desde la nada tenía que ser dual: lo que se ve y lo que no. Somos supuestamente imperfectos porque Dios en su experiencialización dotó al ser humano de una libertad mayor que a otros seres: el ego. Este ego le da mayor libertad al individuo: uno desde el amor, cuya emoción central la escogió Dios para darse a conocer, y el ego, expresión de la razón y del temor para expresarse dualmente. Y así de esta manera, Dios, o sea tú, como parte representativa de una de sus líneas de vida, escoge lo correcto o lo no correcto, experimentando así tanto lo uno como lo otro: el amor y el temor, la sonrisa y la lágrima, la salud y el dolor, la izquierda y la derecha…
No es posible experimentarse de manera monoica, unicista e indivisa. Ya al transformarse desde la nada tenía que ser dual: lo que se ve y lo que no. Somos supuestamente imperfectos porque Dios en su experiencialización dotó al ser humano de una libertad mayor que a otros seres: el ego. Este ego le da mayor libertad al individuo: uno desde el amor, cuya emoción central la escogió Dios para darse a conocer, y el ego, expresión de la razón y del temor para expresarse dualmente. Y así de esta manera, Dios, o sea tú, como parte representativa de una de sus líneas de vida, escoge lo correcto o lo no correcto, experimentando así tanto lo uno como lo otro: el amor y el temor, la sonrisa y la lágrima, la salud y el dolor, la izquierda y la derecha…
En conclusión: todo, absolutamente todo lo
que tú experimentes, es la experiencia de Dios, y es por eso que Dios no juzga. ¿Cómo habría de juzgar lo que Él quiere? Porque
lo que tú ves malo desde el ego es experiencia de Dios, es experiencia que se
acumula en el alma y es experiencia que sirve de base tanto al subconsciente
como al inconsciente. Es la comprobación de lo que ya Él sabe.
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