1-46.- Otra vez la dualidad.
Dios
sabía que, para que existiera el amor - y se conociera sí mismo como puro
amor -, había de existir también su contrario. Así, Dios creó voluntariamente
la gran polaridad: el opuesto absoluto del amor - todo lo que el amor no es -, que ahora
llamamos temor. Desde el momento en que existía el temor, el amor podía existir
como algo que se podía experimentar.
Interpreto: Hagamos la
siguiente experiencia imaginaria: estamos en un mundo en donde solo existe el “hacia
adelante” y no existe el “hacia atrás”. En este mundo imaginario nos moveríamos solo
hacia adelante, pero como vivimos en la Tierra, iríamos en una recta atravesando
montañas y ríos, mares y desiertos parando solo para descansar. Esa vida no sería posible porque la vida
tiene ciertas condiciones de delicadeza con el cuerpo que no es posible violar.
De tal manera que solo nos moveríamos en
un espacio vital solamente si existe el ir hacia atrás, es decir, retornar
hacia el punto de partida o, mejor, hacia el hogar, después del arduo trabajo. De tal manera que existe el ir “hacia adelante”
solamente porque existe su pareja o dual, el ir “hacia atrás”.
Y así todas las cosas
del mundo: la izquierda existe porque hay “a derechas”; arriba existe porque hay
el abajo. Y así sucesivamente completando el yin y el yang. Y al final, caemos en la existencia del amor:
el amor no es posible detectarlo, si no existe su relativo: el temor. El amor se manifiesta a través de la humildad,
el cariño, el afecto, la amistad, la simpatía, la verdad y la alegría. Mientras que para que estos elementos
descritos se hagan presentes es necesario que existan los elementos del temor: la
trampa, el maltrato, la enemistad, la antipatía, el rencor, la mentira, la
tristeza y el dolor.
Es
a esta creación de dualidad entre el amor y su contrario a la que se
refieren los humanos, en sus diversas mitologías, como el nacimiento del
diablo, la caída de Adán, la rebelión de Satán, etc."
Del
mismo modo que habéis decidido personificar el amor puro en el personaje que
llamáis Dios, también habéis decidido personificar el temor abyecto en el
personaje que llamáis el demonio.
Cuando se sospecha que
hay alguien que ha creado tanto el amor, cuyo dios es Dios, se crea, bajo la
figura del temor, a su contrario: el anti-Dios, es decir, al demonio. Esto
en vista de que el hombre ha visto que a cada situación existe su contrario. Por lo tanto, ante la existencia de Dios, crea
al demonio.
En
la Tierra, algunos han establecido mitologías algo más elaboradas en torno a
este acontecimiento, completadas con argumentos de batallas y guerras, soldados
angélicos y guerreros diabólicos, las fuerzas del bien y del mal, de la luz y
de la oscuridad.
Esta
mitología ha constituido el primer intento por parte de los hombres de
entender, y explicar a los demás de manera que pudieran entenderlo, un
acontecimiento cósmico del que el alma humana es profundamente consciente,
pero que la mente apenas puede concebir.
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