lunes, 29 de junio de 2015

Análisis 1-1-46.- La Dualidad amor-temor

1-46.- Otra vez la dualidad. 

Dios sabía que, para que existiera el amor - y se conociera sí mismo como puro amor -, había de existir también su contrario. Así, Dios creó voluntariamente la gran polaridad: el opuesto absoluto del amor -  todo lo que el amor no es -, que ahora llamamos temor. Desde el momento en que existía el temor, el amor podía existir como algo que se podía experimentar.

Interpreto: Hagamos la siguiente experiencia imaginaria: estamos en un mundo en donde solo existe el “hacia adelante” y no existe el “hacia atrás”.   En este mundo imaginario nos moveríamos solo hacia adelante, pero como vivimos en la Tierra, iríamos en una recta atravesando montañas y ríos, mares y desiertos parando solo para descansar.  Esa vida no sería posible porque la vida tiene ciertas condiciones de delicadeza con el cuerpo que no es posible violar.  De tal manera que solo nos moveríamos en un espacio vital solamente si existe el ir hacia atrás, es decir, retornar hacia el punto de partida o, mejor, hacia el hogar, después del arduo trabajo.  De tal manera que existe el ir “hacia adelante” solamente porque existe su pareja o dual, el ir “hacia atrás”.
Y así todas las cosas del mundo: la izquierda existe porque hay “a derechas”; arriba existe porque hay el abajo. Y así sucesivamente completando el yin y el yang.  Y al final, caemos en la existencia del amor: el amor no es posible detectarlo, si no existe su relativo: el temor.  El amor se manifiesta a través de la humildad, el cariño, el afecto, la amistad, la simpatía, la verdad y la alegría.   Mientras que para que estos elementos descritos se hagan presentes es necesario que existan los elementos del temor: la trampa, el maltrato, la enemistad, la antipatía, el rencor, la mentira, la tristeza y el dolor.

Es a esta creación de dualidad entre el amor y su contrario a la que se refieren los humanos, en sus diversas mitologías, como el nacimiento del diablo, la caída de Adán, la rebelión de Satán, etc."
Del mismo modo que habéis decidido personificar el amor puro en el personaje que llamáis Dios, también habéis decidido personificar el temor abyecto en el personaje que llamáis el demonio.

Cuando se sospecha que hay alguien que ha creado tanto el amor, cuyo dios es Dios, se crea, bajo la figura del temor, a su contrario: el anti-Dios, es decir, al demonio.   Esto en vista de que el hombre ha visto que a cada situación existe su contrario.  Por lo tanto, ante la existencia de Dios, crea al demonio.

En la Tierra, algunos han establecido mitologías algo más elaboradas en torno a este acontecimiento, completadas con argumentos de batallas y guerras, soldados angélicos y guerreros diabólicos, las fuerzas del bien y del mal, de la luz y de la oscuridad.

Esta mitología ha constituido el primer intento por parte de los hombres de entender, y explicar a los demás de manera que pudieran entenderlo, un acontecimiento cósmico del que el alma humana es profundamente consciente, pero que la mente apenas puede concebir.

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