sábado, 4 de julio de 2015

Análisis 1-1-47.- Somos hijos de Dios en un amplio sentido.

1-47.- Somos “hijos de Dios” en un amplio sentido. 

Y continúa Dios diciendo: -Al dar el universo como una versión dividida de Sí mismo, Dios produjo, a partir de la energía pura, todo lo que ahora existe; tanto lo visible como lo invisible.
En otras palabras, no sólo se creaba de este modo el universo físico, sino también el universo metafísico. La parte de Dios que forma el segundo término de la ecuación “Soy - No Soy” explotó también en un infinito número de unidades más pequeñas que el conjunto. A estas unidades de energía las llamaríais espíritus.
En algunas de vuestras mitologías religiosas se afirma que “Dios Padre” tiene muchos hijos espirituales. Este paralelismo con la experiencia humana de la vida que se multiplica parece ser el único modo de que las masas puedan captar en realidad la idea de la súbita aparición - la súbita existencia - de innumerables espíritus, comprendiendo la totalidad de Mí, son, en un sentido cósmico, Mí descendencia.

Mi interpretación: El universo, en todos sus niveles, tanto materiales como inmateriales, tiene como emoción fundamental el amor. De ahí tanta belleza d
en las cosas.  Otra característica del universo es su dualidad con el fin de que lo que se vea como hermoso tengo su referente que es lo no hermoso y que lo que para ti es positivo sea negativo para otro y puedas referenciar al positivo con respecto al positivo, y también que las cosas que tú consideres negativas tengan dentro de ti también su referencia positiva.  

Ese universo, con todas estas características, no quiso ser visto desde una sola perspectiva, es decir desde un ser único, indivisible y solitario.   Esta vez Dios quiso expresarse de infinitas formas, que mejor enuncio, como infinitas líneas de vida.   Esas infinitas líneas de vidas están expresadas tanto en los individuos inanimados como los animados, en los materiales e inmateriales. 

De ahí los siete niveles de vida que se observan.  El primer nivel de vida, al cual consideramos inanimado tiene tanta vida como cada uno de nosotros. Todo objeto tuvo su proceso de gestación, tal cual como lo tuviste tú. Por ejemplo, un vaso de vidrio tiene su período de gestación en la arena blanca cernida, mezclada y horneada hasta convertirla en vidrio fundido.   El artesano la echa en el molde y, he ahí que nace el vaso.  Ese vaso tiene su juventud, su adultez y al final muere al quebrarse o estillar su borde.
De tal manera que todo, de modo definitivo, tiene vida.  Y aquí lo dice más claro: Dios se expresa a través de innumerables espíritus, comprendiendo la totalidad de Mí, y son, en un sentido cósmico, Mí descendencia. 
Luego como conclusión tenemos: que todo, absolutamente todo, es parte integral de Dios.


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