1-51.- Continúa la dualidad.
Llevado
a sus últimas consecuencias lógicas, no podéis experimentar a vosotros mismos
como lo que sois hasta que os hayáis enfrentado a lo que no sois. Este es el
propósito de la teoría de la relatividad y de toda la vida física. Por eso es
por lo que no sois tal como vosotros os habéis definido.
Ahora
bien, en el caso del conocimiento último - en el caso del conocimiento de
vosotros mismos como siendo el Creador -, no podéis experimentar vuestro propio
Yo como creador a menos que - y hasta que - creéis. Y no podéis crearos a
vosotros mismos en tanto no os des-creéis a vosotros mismos. En cierto
sentido, tenéis primero que “no ser”, con el fin de ser. ¿Me sigues?
Mi interpretación:
Para interactuar en un mundo no puede ser
bajo un acto absoluto o monoico, sino bajo un acto relativo o dual.
Bajo un acto monoico, como la palabra lo
dice, todo sería monótono, bajo un mismo cariz. Si conociéramos solamente el amor no nos daríamos
cuenta de que existe el amor, porque no hay con que diferenciarlo, compararlo o
conocerlo. Por lo tanto, para
experimentar la vida solamente es posible bajo la dualidad. El amor lo
conocemos porque conocemos su contrario, lo que se expresa a través del temor. El amor
conlleva a la humildad, a los sentimientos de afecto, cariño, amistad, simpatía,
respeto, disciplina, alegría y verdad. El
temor conlleva a la mentira, a los sentimientos de odio, rencor, hostilidad,
aversión, apego, devoción interesada, envidia. Todo esto en cuanto a los sentimientos. Pero también se cumple en cuanto a lo físico:
la izquierda y la derecha, arriba y abajo, acción y reacción, etc.
Tanto uno como lo otro son parte del tinglado
de esta gran obra llamada la Obra de Dios.
Prof. Elio Verde

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