1-53.- Somos una parte divina del todo divino.
Vosotros
sois, siempre habéis sido y siempre seréis, una parte divina del todo
divino, un miembro del cuerpo. He aquí por qué el acto de reunirse
con el todo, de volver a Dios, se llama remembranza. Verdaderamente
decidís re-membrar Quienes Realmente Sois, o reuniros junto con las diversas partes de vosotros
para experimentar el todo de vosotros; es decir, el Todo de Mí.
Vuestra tarea en la Tierra, por lo tanto, no es aprender
(puesto que ya sabéis), sino re-membrar Quienes Sois. Y re-membrar
quienes son todos los demás. He aquí por qué una parte importante de vuestra
tarea consiste en recordar a los demás (es decir, recordarles a ellos y
acordarse de ellos), de modo que también puedan re-membrar.
Todos
vuestros maravillosos maestros espirituales han hecho precisamente esto. Este
es vuestro único objetivo. Es el único objetivo de vuestra alma.
Completo esta parte con un párrafo del Libro Blanco
que se colige de este asunto: ¿quién eres tú?
Has llegado a ser lo que eres en la inmensidad del
tiempo, al vivir vida tras vida. Y con cada una de esas experiencias has
acumulado la sabiduría que te ha permitido dar forma a la belleza y
singularidad que tú eres. Eres demasiado
valioso, demasiado hermoso como para haber sido creado con el fin de vivir tan
sólo en un instante de la eternidad del tiempo.
¿Crees acaso que tus padres te crearon? Tu madre y
tu padre son tus padres genéticos, pero no te crearon. En un entendimiento mayor, ellos son tus
hermanos queridos, y tú eres, en verdad, tan viejo como ellos, ya que todas las
entidades fueron creadas en el mismo momento. Todas nacieron cuando Dios, el gran y
magnífico pensamiento, se contempló a sí mismo y se extendió hasta la
brillantez de la luz. Ese fue tu
comienzo, y tu nacimiento. Tu verdadero
Padre es Dios, el principio Madre/Padre de toda la vida. Ramtha.
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