1-11.- Seguiré enviándoos mis mensajes por milenios una y
otra vez, a lo largo de milenios.-
Vuestro mundo no se hallaría en el
estado en que se encuentra si simplemente hubierais escuchado a vuestra
experiencia. El resultado de que no escuchéis a vuestra experiencia es
que seguís reviviéndola, una y otra vez; puesto que mi propósito no puede verse
frustrado, ni mi voluntad ignorada. Tenéis que recibir el mensaje. Antes
o después.
Sin embargo, no os forzaré. Nunca os
coaccionaré; ya que os he dado el libre albedrío - la facultad de hacer lo que
queráis -, y nunca jamás os lo quitaré.
Así pues, seguiré enviándoos los
mismos mensajes una y otra vez, a lo largo de milenios y a cualquier rincón del
universo en el que habitéis. Seguiré enviando infinitamente Mis mensajes, hasta
que los hayáis recibido y los hayáis escuchado con atención, haciéndolos
vuestros.
Mis mensajes pueden venir bajo un
centenar de formas, en miles de momentos, durante un millón de años. No podéis
pasarlos por alto si realmente escucháis. No podéis ignorarlos una vez los
hayáis oído verdaderamente. De este modo nuestra comunicación empezará en
serio, ya que en el pasado únicamente Me habéis hablado, Me habéis rezado,
habéis intercedido ante Mí, Me habéis suplicado. Pero ahora puedo responderos,
siquiera sea como lo estoy haciendo en este momento.
Tu viaje ha comenzado en los inicios del
universo, y has venido evolucionando hasta llegar a lo que eres hoy. Para eso está tu alma, que es la memoria del espíritu desde esos tiempos inmemoriales. Y, desde que estás en vida de la razón,
del ser humano, seguirás recibiendo los mensajes del altísimo hasta lograr tu
iluminación.
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