1-17.- Una situación sumamente delicada: el pedir.
Neale: ¿Significa eso que no puedo pedir nada que
desee? ¿Me estás diciendo que rezar por algo en realidad aleja ese algo de
nosotros?
Esta es una pregunta que ha sido
respondida a través de los siglos, y que ha sido respondida cada vez que se ha
formulado. Pero no habéis escuchado la respuesta, o no queréis creerla.
Responderé de nuevo, con palabras de
hoy, en un lenguaje actual, de la siguiente manera:
No tendréis lo que pedís, ni podéis
tener nada de lo que queráis. Y ello porque vuestra propia petición es una
afirmación de vuestra carencia, y al decir que queréis una cosa únicamente
sirve para producir esa experiencia concreta - la carencia - en vuestra
realidad."
Por lo tanto, la oración correcta
no es nunca de súplica, sino de gratitud.
Cuando dais gracias a Dios por
adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad,
estáis efectivamente reconociendo que eso esta ahí... en efecto. La gratitud
es, pues, la más poderosa afirmación dirigida a Dios; una afirmación a la que
Yo habré contestado incluso antes de que me la formuléis.
Así pues, no supliquéis nunca. Antes
bien, agradeced.
Mi interpretación: Ley 1-17.- Si suplicáis, pedís o deseas (algo externo) nada te será dado. Más bien ordena dulcemente.
Esta ley se fundamenta en
que “afuera no hay nada”. Todo lo que
hay es El Uno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario