martes, 14 de abril de 2015

Análisis 1-1-21.- Tu eres Dios en experimentacion.

1-22.- Dios hizo su creación y ahora solo falta experimentarse “en cada uno de nosotros”.

En ese sentido, vuestra voluntad respecto a vosotros es la voluntad de Dios respecto a vosotros.
Estáis viviendo vuestra vida del modo como la estáis viviendo, y Yo no tengo ninguna preferencia al respecto.
Esa es la grandiosa ilusión de la que participáis Que Dios se preocupa de un modo u otro por lo que hacéis.
Yo no me preocupo por lo que hacéis, y eso os resulta difícil de aceptar. Pero ¿os preocupáis vosotros por lo que hacen vuestros hijos cuando les dejáis salir a jugar? ¿Es importante para vosotros si juegan al corre que te pillo, al escondite o a disimular? No, no lo es, porque sabéis que están perfectamente seguros, ya que les habéis dejado en un entorno que consideráis favorable y adecuado.
Por supuesto siempre confiaréis en que no se lastimen. Y si lo hacen, haréis bien en ayudarles, curarles, y permitirles que se sientan de nuevo seguros, que sean felices de nuevo, que vuelvan a jugar otro día. Pero tampoco ese otro día os preocupará si deciden jugar al escondite o a disimular.
Por supuesto, les diréis que juegos son peligrosos. Pero no podréis evitar que vuestros hijos hagan cosas peligrosas. Al menos, no siempre; no para siempre; no en todo momento desde ahora hasta su muerte. Los padres juiciosos lo saben. Pero los padres nunca dejan de preocuparse por el resultado. Esta dicotomía - no preocuparse excesivamente por el proceso, pero sí por el resultado - describe con bastante aproximación la dicotomía de Dios.
Pero Dios, en un sentido, no siempre se preocupa por el resultado. No por el resultado final. Y ello porque el resultado final está asegurado.


Mi interpretación:  Dios ya hizo su creación magistral, ahora le toca experimentarse en ti. Y a Él no le importa el juego que juegues, ni al juego que juguemos como sociedad o como población total del planeta.  En fin, Él se está experimentando para conocerlo todo.  Para conocer el alfa y el omega. Lo uno y lo otro... lo bueno y lo malo, la alegria y la enfermedad, la belleza y la fealdad, lo divino y lo blasfemo...


Este es el alfa.
 Este es el omega.
Y los dos son el mismo Dios, igual que tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario