1-34.- El Dios castigador.
Dios continúa diciendo: -"Y
a partir de esta experiencia extraéis vuestras conclusiones sobre Mí. En este
marco proclamáis vuestra verdad. “Dios es un Dios amoroso - decís -, pero si
quebrantas Sus mandamientos, Él te
castigará con el destierro perpetuo y la condenación eterna.”
¿Acaso
no habéis experimentado el destierro de vuestros propios padres? ¿No conocéis
el dolor de su condenación? ¿Cómo, entonces, podríais imaginar que iba a ser
distinto conmigo?"
Mi interpretación: Generalmente tenemos tanto en nuestro subconsciente como en el inconsciente el aprendizaje del castigo. En nuestro subconsciente como elemento incluso cultural: una buena nalgada a tiempo no es crueldad, es formador de carácter. También en nuestro inconsciente lo llevamos inscrito: una actitud que interpretamos como negativa en nuestro acompañante lo vemos como digno de ser enfrentado.
Por lo tanto, el tema del castigo, la burla y la amenaza son elementos que endilgamos a Dios, como el "padre" que tenemos. Y veamos cuándo y donde nuestro Dios es fundamentalmente amor.
Dios es Todo-lo-que-Es. Y Ese Todo-lo-que-Es se ha dividido en siete niveles o "dimensiones". Las cuatro primeras son materiales y netamente duales: el alfa y el omega.
Las otras 3 son netamente inmeteriales y angélicas. Pero el séptimo es el Dios Central. En donde las entidades angélicas por su decisión pierden su identidad y entran a donde todos vamos a llegar. Al amor absoluto, a la ausencia de la dualidad. La dualidad las hay en las otras 6 densidades pero es en las 4 primeras donde se experimentan de una manera materializada: ego y espíritu.
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