1-36.- Estamos en un universo dual: amor y temor. Parte 2
Dios indica: Cualquier acción emprendida
por los seres humanos se basa en el amor o el temor, y no simplemente las que
afectan a las relaciones. Las decisiones
relativas a los negocios, la industria, la política, la religión, la educación
de vuestros jóvenes, la política social de vuestras naciones, los objetos
económicos de vuestra sociedad, las decisiones que implican guerra, paz,
ataque, defensa, agresión, sometimiento; las determinaciones de codiciar o
regalar, de ahorrar o compartir, de unir o dividir: cualquier decisión libre
que toméis se deriva de uno de los dos únicos pensamientos posibles que
existen: un pensamiento de amor o un pensamiento de temor.
El temor es la
energía que contrae, cierra, capta, huye, oculta, acumula y daña.
El amor es la energía que
expande, abre, emite, permanece, revela, comparte y sana.
El temor cubre nuestros
cuerpos de ropa; el amor nos permite permanecer desnudos. El temor se aferra a
todo lo que tenemos; el amor lo regala. El amor prohíbe; el amor quiere. El
temor agarra; el amor deja ir. El temor duele; el amor alivia. El temor ataca;
el amor repara.
Cualquier
pensamiento, palabra o acto humano se basa en una emoción o la otra. No tenéis
más elección al respecto, puesto que no existe nada más entre que elegir. Pero
tenéis libre albedrío respecto a cuál de las dos escoger.
Mi interpretación: Todo acto del amor, al unísono, es acompañado de un acto del temor.
Y este pasaje de El evangelio de Juan el bautista, está pleno de intenso amor.
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