domingo, 26 de abril de 2015

Análisis 1-1-35.- El Dios castigador (2)

1-35.- El Dios castigador (2)

Habéis olvidado qué era ser amado sin condiciones. No recordáis la experiencia del amor de Dios. Y así, tratáis de imaginar cómo debe de ser el amor de Dios basándoos en cómo veis que es el amor del mundo.
Habéis proyectado en Dios el papel de “ padre”, y, en consecuencia, habéis salido con un Dios que juzga, y premia o castiga, en base a lo buenos que crea que habéis sido hasta ese momento. Pero esta es una visión simplista de Dios, basada en vuestra mitología. No tiene nada que ver con Quién soy Yo.


Mi interpretación:
Dios es un padre con un amor incondicional y de  nuestros padres aprendemos todo lo relacionado con este mundo dual.

Existe una situación que muy pocas veces relacionamos. El vocabulario y los traumas de la sociedad de nuestro entorno.  Desde muy pequeños los incorporamos a ambos, de la misma manera, y creemos que son cosas distintas. El primero relacionado con la comunicación y los segundos con la psicología y/o la psiquiatría.
Amamos a nuestros familiares y amigos por muchas cosas, por el amor que nos proporciona, la amistad, por el lenguaje, por darnos la oportunidad de nacer en un lugar maravilloso del cual a diario lo miramos como cosa  “non rilevanti”*.  Pero también nos dan el alimento principal del ego: el temor en algunas de sus formas (rencor, odio, envidia, lamentaciones, y el juzgar…y el apego… ese apego que nos pega de manera violenta cuando, para algunas  personas, no logran conciliar el sueño por la falta del ser querido que se ha ido.  Ese enfermizo apego, que vemos como “mucho amor” a nuestros “seres queridos” que no se debe confundir con el verdadero amor;  el amor al YO SOY, ese amor al  prójimo que debemos prodigar en cuanto al amor a mí mismo. 


*En cuanto a lo “non rilevanti” lo hacemos a diario y en todos los momentos: ¿no es un milagro tener el río en tu casa? (la válvula del agua), ¿no es un milagro tener al polo norte o sur en tu casa? (tu nevera), ¿no es un milagro tener una lavandería en tu casa, sin que te esfuerces mucho? (esclavo mecánico con río incluido), ¿no es un milagro tener una alacena llena de alimentos que no has cultivado?, ¿no es un  milagro cambiar tu trabajo por unos papeles que te llevan de todo a tu casa?...  nooooo…. Todo esto lo ves como algo “non rilevanti”, cosa “normal”, pero Dios en su infinito amor por ti, te ve pacientemente juzgando, quejándote de tus hermanos y del gobierno, recordando aquellos momentos de contrariedad con tus hermanos (rencor), queriendo tener los vestidos y zapatos más lujosos, los celulares, televisores, etc. de la marca actual.  Dios solo espera que te experimentes como el NO DIOS, para poder comparar las diferencias entre lo que es ser y el no ser.  Porque nada es sin lo que no es.

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