1-35.- El Dios castigador (2)
Habéis
olvidado qué era ser amado sin condiciones. No recordáis la experiencia del
amor de Dios. Y así, tratáis de imaginar cómo debe de ser el amor de Dios
basándoos en cómo veis que es el amor del mundo.
Habéis
proyectado en Dios el papel de “ padre”, y, en consecuencia, habéis salido con
un Dios que juzga, y premia o castiga, en base a lo buenos que crea que habéis
sido hasta ese momento. Pero esta es una visión simplista de Dios, basada en
vuestra mitología. No tiene nada que ver con Quién soy Yo.
Mi interpretación:
Dios es un padre con un amor
incondicional y de nuestros padres
aprendemos todo lo relacionado con este mundo dual.
Existe una situación que muy pocas veces relacionamos. El vocabulario
y los traumas de la sociedad de nuestro entorno. Desde muy pequeños los incorporamos a ambos,
de la misma manera, y creemos que son cosas distintas. El primero relacionado
con la comunicación y los segundos con la psicología y/o la psiquiatría.
Amamos a nuestros familiares y amigos por muchas cosas, por el amor
que nos proporciona, la amistad, por el lenguaje, por darnos la oportunidad de
nacer en un lugar maravilloso del cual a diario lo miramos como cosa “non rilevanti”*. Pero también nos dan el alimento principal
del ego: el temor en algunas de sus formas (rencor, odio, envidia, lamentaciones,
y el juzgar…y el apego… ese apego que nos pega de manera violenta cuando, para
algunas personas, no logran conciliar el
sueño por la falta del ser querido que se ha ido. Ese enfermizo apego, que vemos como “mucho
amor” a nuestros “seres queridos” que no se debe confundir con el verdadero
amor; el amor al YO SOY, ese amor
al prójimo que debemos prodigar en
cuanto al amor a mí mismo.
*En cuanto a lo “non rilevanti” lo hacemos a diario y en todos los
momentos: ¿no es un milagro tener el río en tu casa? (la válvula del agua), ¿no
es un milagro tener al polo norte o sur en tu casa? (tu nevera), ¿no es un
milagro tener una lavandería en tu casa, sin que te esfuerces mucho? (esclavo mecánico
con río incluido), ¿no es un milagro tener una alacena llena de alimentos que
no has cultivado?, ¿no es un milagro
cambiar tu trabajo por unos papeles que te llevan de todo a tu casa?... nooooo…. Todo esto lo ves como algo “non
rilevanti”, cosa “normal”, pero Dios en su infinito amor por ti, te ve
pacientemente juzgando, quejándote de tus hermanos y del gobierno, recordando
aquellos momentos de contrariedad con tus hermanos (rencor), queriendo tener
los vestidos y zapatos más lujosos, los celulares, televisores, etc. de la
marca actual. Dios solo espera que te
experimentes como el NO DIOS, para poder comparar las diferencias entre lo que
es ser y el no ser. Porque nada es sin
lo que no es.
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